martes, 22 de abril de 2014

La peligrosa competencia de los Puntos Limpios


Desde hace tiempo, los Puntos Limpios han sido cercados por gestores ilegales de residuos, que esperan en la puerta para solicitar a los ciudadanos los desechos que van a depositar para, posteriormente, comerciar con aquellos que son rentables. Lamentablemente, en numerosas ocasiones los consiguen, lo que pone en marcha un proceso con varios aspectos negativos.

Antes de nada, hay que dejar claro que la actividad de estas personas no solo es ilegal sino que además es peligrosa, tanto para ellos mismos como para el beneficiario último del reciclaje, el medio ambiente. No estar autorizado como gestor no supone solamente evadir la ley, sino también no estar cualificado para la manipulación y el traslado de ciertos residuos, principalmente aquellos que tienen componentes peligrosos.

Uno de los inconvenientes de esta práctica es el erróneo tratamiento que se da a los residuos. Cuando estas personas se hacen con ellos, extraen los materiales rentables que pueden vender y el resto, por norma general, suelen abandonarlo a su suerte, rara vez depositarlo en su emplazamiento indicado.

En ciertas ocasiones, los gestores ilegales suelen buscar lugares apartados para descomponer los residuos, como parajes naturales a cierta distancia de los núcleos urbanos o polígonos industriales, donde suelen estar ubicados los Puntos Limpios. Allí abandonan todo lo que no les sirve y crean vertederos que rápidamente se convierten en graves focos de contaminación.

El resultado es que el residuo que podía haber sido depositado en un Punto Limpio y tratado según la normativa vigente, termina contaminando un espacio natural. Este acto no solo es culpa de la persona que se dedica ilegalmente a esta actividad, sino que cuenta con la complicidad del ciudadano que le ha donado sus residuos.


Hace tiempo escribí un artículo sobre la reticencia de los ciudadanos a llevar sus residuos a los Puntos Limpios, alegando que determinadas empresas hacían negocio con estos materiales. Por ello, me llama poderosamente la atención la facilidad para ceder los residuos a cualquiera que los solicite, consintiendo un tratamiento inadecuado, contaminante y, por descontado, igualmente lucrativo para estas personas que operan al margen de la ley.

Me doy cuenta de que el sistema de reciclaje no es perfecto, que tiene margen de mejora (y qué sector no sufre tal problema) pero desde luego la solución no pasa por salirse de la normativa, máxime cuando el resultado es claramente perjudicial y no ofrece más que una serie de personas que obtienen un beneficio ilegítimo sin valorar las nefastas consecuencias que sus actos tienen, tanto para ellos mismos como para su entorno.

Lo mejor que podemos hacer con los residuos especiales que generamos en el hogar, aquellos que no tienen cabida en los contenedores tradicionales, es depositarlos en un Punto Limpio. Si no sabes dónde está el más cercano, seguro que tu ayuntamiento puede informarte, tanto por teléfono como a través de su página web o de las redes sociales.